Mataron a nuestros dioses para imponernos a los suyos. Y hoy no sabes en qué creer. Te dan pánico las madrugadas porque el vacío parece cada vez más grande.
Te obligaron a pensar en una lengua a la que le faltan palabras. Te obligaron a defender ideas que no son tuyas. Te obligaron a creer que hasta el más pequeño de los instantes tienen que ser especial.
Y ahora la ansiedad nunca te abandona, siempre persiguiendo una meta, lleno de objetivos, siendo útil. ¿Para qué? ¿Para quién?
Te obligaron a consumir de una sola forma. Te obligaron a escuchar la música que escuchas. Te obligaron a rezar hacia el lugar equivocado.
Mataron a nuestros dioses para imponernos a los suyos. Y hoy no sabes en qué creer. Te dan pánico las madrugadas porque el vacío parece cada vez más grande.
Te obligaron a pensar en una lengua a la que le faltan palabras. Te obligaron a defender ideas que no son tuyas. Te obligaron a creer que hasta el más pequeño de los instantes tienen que ser especial.
Y ahora la ansiedad nunca te abandona, siempre persiguiendo una meta, lleno de objetivos, siendo útil. ¿Para qué? ¿Para quién?
Te obligaron a consumir de una sola forma. Te obligaron a escuchar la música que escuchas. Te obligaron a rezar hacia el lugar equivocado.